En el pasado tener a la policía cerca nos daba una sensación de seguridad y de que mientras estuvieran ahí, nada nos pasaría, últimamente eso ha cambiado.
Resulta que detrás de la casa de mis padres, por la cuadra posterior, vive un comandante de la Policía, nosotros normalmente metemos los carros por esa cuadra, pues el patio tiene una entrada con portón por ahí. El Asunto es que, ahora cada vez que intentamos entrar hay patrullas y granaderas paradas ahí, la casa del comandante tiene vigilancia día y noche y es un relajo entrar y salir de la casa, pero esto no es el mayor de los problemas, los vecinos sentimos cierta inseguridad de que haya tantos policías ahí estacionados, me da la impresión de que en cualquier momento puede aparecer uno de esos nombrados comandos armados y hacer de las suyas. Con todas las letras les confieso que tengo miedo, por mi familia, mis vecinos, por los policías mismos, es feo ver hasta donde han llegado las cosas, antes mis enanos y los niños de la cuadra trasera jugaban tranquilamente ahí y ahora no ves ni un niño jugando fuera por las tardes, hay quien dice que si te escondes y te quedas en casa, ellos habrán ganado, pero no me dan ganas de desafiar a nadie, como diría mi abuelita: la vida NO RETOÑA.
Resulta que detrás de la casa de mis padres, por la cuadra posterior, vive un comandante de la Policía, nosotros normalmente metemos los carros por esa cuadra, pues el patio tiene una entrada con portón por ahí. El Asunto es que, ahora cada vez que intentamos entrar hay patrullas y granaderas paradas ahí, la casa del comandante tiene vigilancia día y noche y es un relajo entrar y salir de la casa, pero esto no es el mayor de los problemas, los vecinos sentimos cierta inseguridad de que haya tantos policías ahí estacionados, me da la impresión de que en cualquier momento puede aparecer uno de esos nombrados comandos armados y hacer de las suyas. Con todas las letras les confieso que tengo miedo, por mi familia, mis vecinos, por los policías mismos, es feo ver hasta donde han llegado las cosas, antes mis enanos y los niños de la cuadra trasera jugaban tranquilamente ahí y ahora no ves ni un niño jugando fuera por las tardes, hay quien dice que si te escondes y te quedas en casa, ellos habrán ganado, pero no me dan ganas de desafiar a nadie, como diría mi abuelita: la vida NO RETOÑA.
